14/12/12

Las propinas.


 
Consejos de viaje. Las propinas. 
 
Paradójicamente, es en los países más ricos donde las propinas están más instituidas. En Francia, no oses entrar al cine sin darle un par de francos a la acomodadora, porque el escándalo que te monta es mayúsculo. El cursillo intensivo de insultos en gabacho está garantizado.
 En Estados Unidos, es obligatorio dejar entre un 10 y un 15 % de la cuenta en los restaurantes, porque los salarios son bajos y los camareros viven sobre todo de las propinas. Lo mejor para salir de dudas es preguntar si el servicio está incluido ("service included", service compris"); si lo está, no hay que dejar propina. Muchas veces, el servicio se añade al final de la cuenta, sin embargo, en EEUU toque se pone al final son los impuestos, pero no el servicio, que es aparte.

 En general, cuanta mayor es la categoría del hotel, más costumbre tienen sus empleados de recibir propina. Si te acompaña un mozo a la habitación, es difícil escabullirse sin darle un par de monedas. Si quieres ahorrarte propinas, carga tú mismo con el equipaje, pero tampoco seas excesivamente tacaño. Quince céntimos de euro pueden marcar la diferencia entre llevarte bien o mal con el personal del hotel.

 En estaciones y aeropuertos, mucha gente intentará transportarte los bultos; recházales con amabilidad. A los taxistas no hay por qué darles propina si el precio del recorrido se pactó previamente. Los que operan con taxímetro suelen esperar un redondeo. Excepto en EEUU que hay que dar entre un 10% y un 15% de propina. En los restaurantes del Tercer Mundo, también se puede hacer ese redondeo. A los guías turísticos, si el precio se ha pactado directamente con ellos no hay necesidad de propina.

Si trabajan para un grupo, en cambio, la costumbre es darles dinero o un regalo al final del viaje. En los safaris de Kenia, por ejemplo, no olvidarse del conductor ni del cocinero. En China hay que dar propina a todos los guías turísticos, en cada ciudad habrá uno distinto.

 El "bakshish", equivalente a la propina en países africanos y asiáticos de tradición musulmana, ha perdido su sentido original. Se trataba de un regalo en señal de bienvenida y hospitalidad, pero ahora se ha convertido simplemente en una petición de pasta a los extranjeros por cualquier motivo. En el África francófona le llaman "cadeau".



No hay que agobiarse con la cuestión de las propinas. Dalas donde sea prácticamente obligatorio y, para el resto de los casos, intenta que recuperen su verdadera función, recompensar un servicio del que uno ha quedado satisfecho. Donde todavía no haya costumbre, mejor no malear al personal. De todas maneras, las propinas no suponen un capítulo de gastos importante, ni siquiera siendo un poco generoso.


Imprimir artículo