Lógicamente en cuando pasan unas horas el receptor del mensaje descubre que la información es falsa. Sin embargo, el autor del texto no busca perpetuar la duda sobre la noticia sino, al contrario, busca que el efecto sea inmediato. Y es normal puesto si descargamos nuestro correo y encontramos un mensaje con la noticia, de buenas a primeras, nos vamos a sentir más que interesados. A fin de cuentas, seria una de las informaciones más importantes de todos los tiempos. Es entonces cuando abrimos el mensaje porque queremos saberlo todo sobre el asunto. Pero es que es más, pues el creador del correo electrónico ha insertado las imágenes como documento añadidos al mail ¿Quién no querría verlos? Se trata de un fichero comprimido en formato Zip. Y es que dicho fichero incluye las imágenes de la captura de Bin Laden. Entonces, aun impactados por la noticia, sin haber encendido el sentido crítico abrimos el Zip para ver las fotos.
El problema puede llegar después e incluso puede ser serio. El Zip no se abre. No hay fotos. Pero mientras las buscamos no nos hemos dado cuenta de algo. Y ese algo es que el propaga Psymetrojan se ha instalado automáticamente en nuestro disco duro. No seremos conscientes de ello pero eso significa que el que ha creado el falso mensaje con la falsa noticia ha incluido un auténtico troyano en nuestro computador, es decir, podrá acceder a nuestro ordenador a distancia. Y a partir de ahí cometer las fechorías que desee: robarnos información, adquirir los números de nuestra cuenta bancaria, datos personales…
La historia de esta leyenda urbana se remonta hace varios años. La primera vez que emergió de forma masiva fue en julio de 2004. Entonces la cadena de televisión BBC ya informó de la falsedad de la noticia. Y dio a conocer que el mensaje incluía un programa Troya no. La advertencia no sirvió y justo un año después una nueva oleada de mensajes se extendió aunque esta vez el troyano era distinto. En algunos de esos mensajes incluso se decía que Bin Laden se había suicidado. También la BBC informó de la falsedad y dio a conocer que las empresas informáticas McAfee y Panda habían descubierto que más allá de una inocente leyenda urbana los mensajes con la información incluían veneno para nuestros ordenadores.
La conclusión a toda esta historia es que los creadores de virus han usado la forma de expansión de las leyendas urbanas para distribuir virus informáticos. Sin embargo, en no pocas ocasiones la historia es bien distinta. Pongamos un ejemplo, pero hay docenas de ellos. Seguramente casi todos lo que nos escuchan han recibido correos electrónicos similares. Nos remontamos a septiembre de 2003, entonces un texto llegó a millones de ordenadores. Según el mismo las empresas Microsoft y Norton habían descubierto que existía un mensaje que circulaba de ordenador a ordenador. Dicho mensaje se titulaba “La vida puede ser maravillosa” además el mensaje incluía un archivo de fotografías animadas que lo demostraba.
Sin embargo, el mensaje advertía que según esas empresas, los mensajes que recibiéramos en nuestro ordenador con ese titulo debían ser borrados inmediatamente, porque contenían un virus que destrozaría el disco duro de nuestro ordenador y toda la información que guardáramos desperecería. Había que hacer caso de lo que decían desde los laboratorios de los sabios de Norton y Microsoft. Pero había algo llamativo y es que hasta ese mismo momento no existía ningún mensaje que llevara ese título. Es más el contenido de ese mensaje que en principio pudo ser creado en Brasil, según las informaciones existentes no fue avalado por las empresas informáticas citadas. Lo tuvieron que negar. Todo su contenido era falso. Sin embargo este y otros correos similares que casi todos los días aparecen en los buzones de mail generan un indiscutible y enorme miedo a los virus que pueden destruir nuestro ordenador. Un miedo en parte exagerado.
Y a partir de ahí cabe hacerse la pregunta de quien está detrás de la creación del arma informática que no están justificadas. Y no lo están porque resulta imposible que un virus llegue por correo y destruya nuestro disco duro salvo que al intentar extraerlo el técnico de turno, casi siempre un aficionado, cometa un fatal error. De ese modo si sucede creeremos que es el virus el que ha destruido el computador. Quien sabe si estamos ante la utilización de los mecanismos de leyendas urbanas para extender rumores y miedos. Rumores y miedos que luego tienen unos claros beneficiarios.
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