9/4/13

El caso Vidal.


Esta historia tuvo una gran repercusión mundial entre los años setenta y ochenta. En España la escena se sitúa en Galicia. Hasta allí se dirigía un matrimonio de Madrid que deseaba pasar unos días de asueto en Santiago de Compostela. Pero entre parada y parada el viaje se hizo más largo de lo normal. La noche cayó y una espesa niebla se cernió sobre el vehicula dificultando la conducción. O al menos, eso es lo que creían. Porque la oscuridad era cada vez mayor. Sin embrago, lo verdaderamente inquietante ocurrió cuando se disponían a salir de un túnel. Al hacerlo descubren que la claridad había de nuevo ganado terreno pero el paisaje que tenían frente a sus ojos era radicalmente distinto al que les rodeaba apenas unos segundos antes.

Quedaron realmente desorientados. Avanzaron unos kilómetros en mitad de una soledad casi mágica en la carretera. Afortunadamente toparon con una gasolinera. Decidieron detenerse allí para preguntar como podían llegar hasta Santiago. Al matrimonio le llamó la atención nada más saludar el extraño acento de los empleados. No parecían españoles. Pocos minutos después comprobarían que efectivamente así era. Hubo minutos de desconcierto. Uno de los trabajadores les explicó como llegar a Santiago pero el matrimonio no entendía las indicaciones. No les parecían adecuadas. Comprobarían de inmediato por qué. Y es que les estaban explicando como llegar a Santiago, sí, pero a Santiago de Chile.

En realidad el vehiculo parecía haber dado un salto en el espacio tras haber sido abordados por aquella nube y penetrado en el túnel. Algo mágico. Como si hubieran atravesado una puerta dimensional. La fantástica historia con diversas variaciones se extendió mucho en algunos países entre ellos España. Pero, por desgracia, es irreal. Nunca ocurrió algo así. Se trata de una leyenda urbana que ha resistido el tiempo y se ha adaptado a cada entrono geográfico en donde se extendió. De este caso conocemos el origen. Hay que situarlo en mayo de 1968 cuando el periódico argentino La Razón publicó una historia realmente curiosa.

Según lo revelado por este diario, los hechos mágicos ocurrieron en una carretera en Chascomús a 120 kilómetros de Buenos Aires, en Argentina, cuando el matrimonio Vidal viajaba en coche, un Peugeot 403. De acuerdo con el relato todo sucedió cuando entraron en una espesa niebla. Al salir de ella se dieron cuenta de dos cosas. Por un lado el reloj marcaba, que da un instante a otro, habían pasado cuarenta y ocho horas. Pero lo más sorprendente es que ya no se encontraban por aquella carretera rural sino que atravesaban por otra carretera. Estaban a más de seiscientos kilómetros de distancia de aquel lugar, muy cerca de la localidad de Maipú, nada menos que en Méjico.

Las autoridades tuvieron que intervenir. Desde el consulado Argentino en Maipú se establecieron las comunicaciones oportunas para repatriar el coche y al matrimonio. Según se explica en el articulo de La Razón, el vehiculo fue enviado a Estados Unidos para su examen. Por algún extraño motivo al matrimonio Vidal le devolvieron un coche igual del mismo modelo pero no el que tenían cuando viajaban. A partir de entonces un espeso silencio oficial cayó sobre el caso. Pero en numerosas publicaciones especializadas lo recogieron. A medida que se publicaba el caso se añadían nuevos elementos. En un libro en 1976 se dice que la mujer que iba en el coche sufrió leucemia tras el incidente y que fallecería tres años después. Poco a poco la historia fue adaptándose y ampliándose.

A fuerza se repetirse el asunto y de repetirse cada vez de una forma distinta el caso se trasformó y adaptó a cada región del mundo. Sin embargo, el relato siempre mantenía dos elementos principales. Por un lado la niebla y el túnel como detonantes del viaje. Y por otro la presencia de una gasolinera como lugar en el cual los viajantes se daban cuenta de lo ocurrido. En algunos casos es evidente que se produjo entre España y América, en otros entre España y Alemania. Mientras en Alemania se cuenta que el matrimonio apareció en el Reino Unido. Pero ninguno de estos casos son reales y jamás se ha podido documentar la existencia de una sola persona que lo afirmara.

Además treinta años después de publicarse el episodio que originó la leyenda se explicó de forma satisfactoria. Al parecer el inventor de caso Vidal fue un cineasta argentino llamado Aníbal Uset1 que contó para su farsa con la colaboración del periodista “Tito” Jacobson, el primero en publicar la historia. El objetivo del engaño era promocionar una película2 de Uset sobre Ovnis que se estrenaría dos meses después de publicarse el caso. Aunque el largometraje tuvo una repercusión igual a cero. En la película el protagonista recoge en una explosiva rubia con la cual, unos minutos después se entrega a la pasión amorosa. En ese momento la luz de un no identificado les aborda. Acto seguido la pareja se encuentra en las proximidades de Madrid pero eso solo ocurrió en la película mientras que el caso Vidal se inventó para promocionarla. El resto de la historia ya fue cosa del rumor que, al extenderse, se convirtió en una nueva leyenda urbana.

1 Aníbal Uset nació el 27 de diciembre de 1939, en Buenos Aires. Dirigió cinco largometrajes, escribió seis, y trabajó en decenas de filmes ocupando distintas funciones. Trabajó en publicidad y en televisión.

2 La película se titula “Che Ovni” y se estrenó el siete de agosto de 1968.


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